La tolerancia se basa en el respeto hacia los demás o hacia lo que es diferente a lo propio. Este respeto a los demás implica respetar las ideas, prácticas o creencias, aunque choquen con las propias.
En el plano social constituye uno de los valores humanos más respetados y considerado como fundamental para la convivencia o coexistencia pacífica con los demás. Es todo lo contrario a la persecución de la persona o grupo considerado diferente o problemático. Cuando se es tolerante se entiende que, si alguien es de una raza distinta de la suya o proviene de otro país, otra cultura, otra clase social, o piensa distinto de él, no por ello es su rival o su enemigo.