Papá no se encuentra a la vuelta de la esquina y es tan importante como la madre. Papá es ese primer maestro en nuestras vidas, el que nos enseña a manejar una bicicleta, a volar un cometa, a jugar fútbol y a ganarnos todo en la vida.
La ausencia de la figura paterna en la infancia afecta emocionalmente a los pequeños. En el caso de los niños, se les dificulta en un futuro las relaciones sentimentales, debido a que no tuvieron la oportunidad de ver o experimentar el afecto que se tiene una pareja. Por su parte, las niñas crecen idealizando encontrar en un hombre que le brinde la seguridad y protección que ofrecía papá. Es tiempo de valorar a papá, darle todo el amor, el afecto y lo mejor de nosotros.