Asumir responsabilidades ayuda al crecimiento individual de la persona y a su relación con otros. Mientras el niño aprende los beneficios de adquirir orden y organización como resultado de la asimilación del concepto “cooperación”, también aprende a verse a sí mismo como una persona capaz de contribuir a otras personas. La mejor manera de crecer en esta área es a través de un desarrollo sistematizado, en el cual el niño logra sentirse útil y necesitado desde muy temprana edad, con la expectativa de volverse independiente y más seguro de sí mismo con el paso del tiempo.
Enseñarles a los niños a colaborar en las tareas del hogar es una educación que le servirá para el resto de su vida. No se trata de “hacerlos trabajar”, sino en que asuman la colaboración de labores comunitarias. Si hacemos las cosas por ellos no aprenderán a hacerlas y estaremos retrasando el desarrollo de sus capacidades y disminuyendo la confianza en sí mismos. En cambio, al hacerlos partícipes de las tareas cotidianas se sentirán útiles y valorados como miembro de la familia.