Muchas veces nos aferramos a personas, cosas o situaciones por miedo a perderlas. Es tal el miedo, a estar sin ellas, que acumulamos sentimientos, creencias y emociones que tienen que ver con esas cosas que no estamos dispuestos a dejar ir. Tenemos miedo a cambiar, a dejar entrar lo nuevo porque ello puede significar soltar lo viejo.
Para empezar a soltar, primero de todo, hay que empezar a aceptar y asimilar que las cosas fueron como fueron, y que no las podemos cambiar, aunque nos gustaría cambiarlas con todas nuestras fuerzas.
También hemos de empezar a admitir que aquello que queremos soltar, duele, hay una pérdida de algo que teníamos, y que ahora ya no vamos a tener. Soltar significa estar dispuestos a renunciar a algo. Por ejemplo, estar dispuestos a renunciar a ese sueño de esa empresa que habíamos empezado con toda la ilusión del mundo, pero que no funcionó. O aceptar que esa ex pareja quedó en el pasado, y ya no va a volver por mucho que eso duela.