El vernos bien, sentirnos seguros y cuidar nuestro aspecto físico son actitudes que también forman parte de nuestro ego, un ego que transmite confianza y autoestima.
Alimentar el ego de forma sana pasa por reconocer nuestros defectos, nuestros miedos ante nosotros mismos y ante otras personas, y nos ayuda a crecer personal y emocionalmente.
Ahora bien… ¿qué tanto debemos cuidarnos? En primera instancia se podría decir que lo necesario para vernos y sentirnos bien, pero hay muchas posturas tan divergentes como subjetivas al respecto. Hay quienes afirman que no debemos ponernos límites en este renglón, pues todo lo que invirtamos en nuestra persona redundará en nuestro beneficio personal, profesional, emocional, etc., pero los detractores sostienen que es una frivolidad imperdonable gastar en ropa, cosméticos, tratamientos e intervenciones quirúrgicas para mejorar nuestra apariencia. Como en todo, la verdad está en el justo medio.