Ser madre implica una gran transformación en la vida de toda mujer que, si no es consciente, puede llevarla a olvidarse de sí misma. Una mujer puede ser una gran madre, sin dejar de ser una gran mujer. Participar en el proceso de creación de una nueva persona es simplemente milagroso. No obstante, también es una labor que exige de una gran dedicación pues el pequeño depende totalmente de su madre para sobrevivir.
Se dice que cuando una mujer es madre, sus preocupaciones se multiplican por dos. Por un lado, es positivo puesto que el nivel de eficiencia se eleva. Sin embargo, por otro lado, el nivel de ansiedad puede incrementarse demasiado y ser dañino para la salud.