La agresividad está presente cada día en nuestro entorno. La encontramos en las noticias, en las calles y en las redes. Parece ser una tendencia natural del ser humano, de manera que, en mayor o menor grado, anidaría en todos. Las conductas agresivas se dan en múltiples formas y hay teorías que resaltan su valor adaptativo para nuestra supervivencia como especie.
La psicología ha dedicado mucho tiempo y trabajo al estudio de las conductas agresivas, sus causas, los procesos y sus consecuencias. Existen conductas agresivas encubiertas o explícitas, directas o indirectas, de palabra o de acto, física, verbal, psicológica o relacional.
No parece existir una correlación directa entre genética y conductas agresivas. Más bien sería una interacción entre factores biológicos y ambientales la que nos haría más propensos a la agresividad. Por otro lado, pensamos que la agresión entre seres humanos está muy regulada socialmente.