Una de las mayores necesidades que presenta el ser humano es la capacidad de sentirse emocionalmente seguro, y para ello, crea esa sensación de seguridad que tanto desea a través de diferentes medios y mecanismos, entre los que podemos encontrar a las suposiciones.
Suponer es algo que hacemos con mucha frecuencia. tendemos a hacer suposiciones sobre casi todo a lo largo de nuestra vida. y aun teniendo la oportunidad de saber lo que ocurre en realidad, muchas veces damos por ciertas determinadas suposiciones, sin estar lo suficientemente contrastadas y comprobadas, adquiriendo éstas una categoría de certeza o verdad absoluta. El problema de todo esto, se encuentra por lo tanto en que hacemos esas suposiciones como reales, es decir, suponemos y creemos llevar la razón porque lo vemos finalmente como verdad, constituyendo uno de los principales motivos de las discusiones y conflictos que se producen en las relaciones interpersonales.
Nuestra mente continuamente necesita respuestas para entender lo que pasa a su alrededor, y si no se producen, automáticamente puede llegar a suponerlas, rellenando ese espacio vacío. Es mucho más fácil suponer, ya que prácticamente es automático, que interrogar al otro o a nosotros mismos, por eso las suposiciones se multiplican, reemplazando así a la comunicación.