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Vida social en la pareja

16 de Noviembre de 2021

Imagen tomada de: https://bit.ly/3qZmMMH 

Uno de los motivos de conflicto más habituales en las parejas es el uso que se da al tiempo libre. No disponer de un espacio propio en la pareja, decidir qué actividades realizar en este tiempo libre, o con quien hacerlas, suele ser un punto de fricción en muchas relaciones. Las diferentes perspectivas e intereses en este sentido hacen que sea difícil encontrar una solución que agrade a ambas partes.

 

Muchas veces es necesario encontrar acomodo a las exigencias o necesidades de distintos ámbitos. Hacer planes con amigos, ver a la familia, quedar con compañeros de trabajo de uno u otro miembro de la pareja, realizar actividades con los hijos o incluso facilitar que estos últimos tengan sus propios planes, son solo algunas de las vertientes de esta ecuación irresoluble.

 

Querer disponer de un tiempo para uno mismo no quiere decir que la relación no funcione o que no estés bien con tu pareja, sino simplemente que necesitas desarrollarte también en otros ámbitos distintos. Además, posiblemente tu pareja sienta lo mismo, aunque quizás no lo haya manifestado. Por ello, el primer paso es abordar el problema de manera directa y exponerlo para encontrarle una solución.

Cuando hables con tu pareja sobre la necesidad de tener más espacio, es importante no culparla ni atacarla. Esto significa que no debemos responsabilizar a otra persona de nuestras necesidades. Así, no se trata de que “no me dejas hacer cosas a solas”, o “me agobias”; por el contrario, el enfoque correcto sería “me gustaría tener un espacio propio”. igualmente, puede ser conveniente no hablar solo de lo que uno necesita, sino también de las necesidades del otro. En este sentido, estimular a la pareja a desarrollar su propio espacio y realizar actividades por su cuenta resulta positivo.

Es imprescindible desarrollar capacidad de escucha, negociación y compromiso; solo de esta manera se puede garantizar que ambas partes de la pareja ven sus necesidades cubiertas.

La distancia ocasional y los espacios individuales son parte de esos ingredientes que sustentan las raíces de las relaciones satisfechas. Es más, en ocasiones hasta la pasión se ve reforzada por estas dinámicas.