Una carrera profesional exitosa, logros académicos, elogios y, a pesar de todo, sigues pensando que todo se debe a una serie de “golpes de buena suerte”, que pueden desaparecer en cualquier momento. Este trastorno es más habitual de lo que parece: se llama “síndrome del impostor” y siete de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida, según exponen estudios en el área psicológica.
Sentir inseguridad es en cierto modo algo normal, sobre todo cuando tenemos que enfrentarnos a algún reto o a una situación novedosa que no sabemos controlar. Pasado un tiempo, en el que nos habituamos a esta situación, fallamos, aprendemos de nuestros errores y vamos creciendo, vamos adquiriendo cada más seguridad, hasta llegar a un punto en el que realmente somos conscientes de que somos unos expertos en el asunto.
En el “Síndrome del Impostor” esto no ocurre. Aunque la persona realmente sea un especialista en la materia, alguien que ha acumulado grandes logros, es venerado por su entorno y es capaz de desenvolverse en esos temas con gran profesionalidad, sigue experimentando una profunda inseguridad.