Hoy en día en los países occidentales le hemos perdido el miedo a esta enfermedad porque, a pesar de que convivimos diariamente con ella, ha llegado a crucificarse a través de medicamentos y tratamientos específicos.
Tristemente esto solo ocurre en ciertos lugares del mundo, pues hay otros tantos que no corren la misma suerte y, por lo tanto, al año mueren miles de personas por una enfermedad para la que, si bien no hay cura, sí hay un tratamiento paliativo.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una afección crónica que puede poner en riesgo la vida, provocada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Al dañar tu sistema inmunitario, el VIH interfiere con la capacidad de tu cuerpo para luchar contra la infección y la enfermedad.
El VIH es una infección de transmisión sexual. También puede transmitirse por el contacto con sangre infectada o de madre a hijo durante el embarazo, el nacimiento o la lactancia materna. Sin medicamentos, pueden pasar años hasta que el VIH debilita el sistema inmunitario al punto de evolucionar hasta el sida.