Para superar la pérdida de una amistad, es importante: aceptar el resultado, mantenerte ocupado y hacer nuevos amigos.
El fin de una amistad duele, a veces, infinitamente. Así, y aunque tengamos claro que una pareja no es lo mismo que un amigo, en realidad, perder este soporte cotidiano, esta alianza de confidencias, risas y experiencias compartidas genera un dolor muy comparable al de perder un amor. Porque si el vínculo era significativo, es casi como desprendernos de una parte de nosotros mismos.