Al iniciar una relación de pareja todo es perfecto. Todo encaja y desearíamos que esos momentos que compartimos con esa persona, se eternizaran y nunca acabaran. A medida que el tiempo pasa, la relación se va tomando forma y poco a poco solemos perdernos en el otro. Sucede mucho que dejamos de hacer ciertas cosas también importantes, porque no queremos perder ni un segundo de “amor”.
Está bien ilusionarse y está bien querer compartirlo todo con esa persona con la que hemos decidido construir. Sin embargo, es necesario recordarnos de vez en cuando, que nuestra vida debe continuar. Que nuestros sueños, nuestras metas, deben seguir su rumbo y que es necesario darnos a nosotros mismos el espacio de estar solos, de conocernos, de reevaluarnos y de disfrutar también de nuestra compañía.