Los hijos, independientemente de que sean biológicos o adoptados, tienen el mismo derecho de ser amados, respetados, cuidados y educados. Los padres no nacen expertos en el manejo de las diferentes situaciones que se les puedan presentar, pero si deben asumir sus compromisos como padres continuando con su labor hasta el final.
En Colombia, “la adopción es un trámite legal que deben adelantar las familias o parejas para ser evaluados por el Instituto de Bienestar Familiar, el cual determina la idoneidad moral, mental, física y social para recibir a un niño, niña o adolescente en su núcleo familiar.”[1]
Según el ICBF existen tres fases para que se dé el proceso de adopción y son los siguientes:
“En un primer momento se desarrolla la etapa administrativa, en la cual la familia solicitante presenta formalmente su voluntad de adoptar, certifica su idoneidad de manera amplia y rigurosa, y se somete a la evaluación por parte del comité experto.