No importa la situación que estemos atravesando, recordemos que no es eterna y que pasará. Aprendamos a gestionar nuestras emociones, permitiéndonos sentir la rabia, la tristeza, la frustración y cualquiera que sea el sentimiento, pero sin quedarnos ahí atascamos. Tener una red de apoyo (familia, amigos, psicólogo), podría ser de gran ayuda para estos momentos.