El trabajo, las redes sociales, el estrés y las diferentes ocupaciones, en ocasiones no nos permiten aprovechar el tiempo y darle el valor que merece. A muchos se les va la vida ‘solucionando’ problemas y olvidan lo que realmente merece nuestro tiempo y atención: la familia, la pareja, los amigos y hasta nosotros mismos.
El tiempo de calidad hace referencia a “el tiempo que se reserva para prestar atención plena e indivisa a la persona o tarea en cuestión. También puede referirse al tiempo dedicado a realizar alguna actividad favorita.”[1]