Existe una diferencia grande entre sobreproteger a los hijos y preocuparse por ellos. La primera se refiere a un exceso de preocupación, que de una u otra manera lo que hace es limitar o privar de libertad a los hijos.
Este tema es subjetivo, para algunos resulta cómodo sobreproteger, mientras para otros padres es lo peor que podría hacerse. Lo cierto es que, acompañar a los hijos en su crecimiento, sin privarlos, es permitirles desarrollarse y crecer de una manera más espontanea y sin dependencias.