La comida es algo muy importante en nuestras vidas. Además de ser una necesidad básica de todo ser vivo, también resulta ser algo muy placentero. A diferencia de los animales, las personas no solo consumimos alimentos por instinto, sino por gusto. A eso se le suma que los antojos por ciertas comidas podrían ser señales que nuestro cerebro nos envía para que sepamos que algo nos falta.
Al consentir nuestro paladar nuestro cuerpo se sentirá mejor. Pero esta sensación no es duradera y, una vez pase, volveremos a sentir el desequilibrio y las ganas de comer cosas que realmente no nos alimentan.