Una de las cosas más difíciles para el ser humano es tener la valentía de aceptarse tal y como es. Con sus virtudes y con sus defectos. Se atormentan porque no son como otros o porque no se sienten a gusto con su cuerpo, su altura, el color de piel, tipo de pelo o el sexo.
Aprender a aceptarte como eres, significa: dedicarte tiempo para conocerte, reconocer tu valor, cuidar cada aspecto de ti; enfrentar tus miedos, no estancarte en las tareas que no eres muy ágil. Hacer cosas que te hagan sentir bien y, sobre todo, buscar que tu aprobación sea lo más, más importante para ti.