Todos, sin importar la edad, el estrato, la raza ni la religión, hemos sentido miedo en algún momento de la vida. El miedo es una emoción primaria. Se le teme a la muerte, a ser violada en la calle, a la decapitación en una guerra, al sufrimiento, a una enfermedad incurable, a la muerte de un ser querido, a envejecer, a ser comido o mordido por un animal, a las alturas, entre otras cosas.
Hay que reconocer que, aunque el miedo existe y es atemorizante, la vida es emocionante y peligrosa. El miedo es necesario porque es importante porque puede conducirle a disfrutar, aprender y enfrentarse a situaciones que no haría de otro modo. Cuando uno le teme ser mediocre, vivir una vida sin sentido y sin amor, convierte al miedo en su mejor aliado para encontrar, valor, éxito y sentido a todo lo que hace.