La violencia intrafamiliar es un problema que afecta a millones de personas alrededor del mundo y, lamentablemente, suele permanecer en la sombra. En muchos hogares, el maltrato físico, emocional, psicológico y económico es una realidad diaria que se esconde detrás de las paredes de una aparente normalidad. Este tipo de violencia afecta a todas las edades, incluyendo niños, adolescentes, adultos y personas mayores, quienes en ocasiones no encuentran el apoyo necesario para salir de estas situaciones. La cultura del silencio, la falta de recursos y el miedo al juicio social son algunos de los factores que mantienen esta problemática oculta.
El impacto de la violencia intrafamiliar va mucho más allá de lo visible, pues deja secuelas emocionales y psicológicas profundas que pueden afectar el bienestar de las víctimas a lo largo de sus vidas. Las personas que crecen en ambientes violentos tienen mayor probabilidad de sufrir ansiedad, depresión, baja autoestima y problemas de salud mental, que pueden perdurar incluso cuando logran escapar de estas situaciones.