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Redes sociales vs vida real

15 de agosto de 2025

Las redes sociales nacieron con la promesa de acercar a las personas, pero su uso excesivo está generando efectos contrarios: aislamiento, comparaciones irreales y dependencia emocional de la aprobación virtual. En plataformas como Instagram, TikTok o Facebook, muchas publicaciones muestran una vida cuidadosamente editada, diseñada para proyectar perfección y felicidad. Este fenómeno fomenta el llamado efecto escaparate, donde la apariencia importa más que la experiencia real.

Desde la psicología, este comportamiento se asocia con el refuerzo intermitente: cada “like” o comentario positivo actúa como una pequeña recompensa que activa circuitos cerebrales de placer, reforzando la necesidad de seguir publicando. Sin embargo, cuando la respuesta no es la esperada, puede aparecer frustración, ansiedad o disminución de la autoestima, especialmente en adolescentes y jóvenes, quienes son más vulnerables a la comparación social constante.

La American Psychological Association advierte que estas comparaciones suelen basarse en estándares irreales, lo que provoca insatisfacción personal y distorsión de la autoimagen. Además, la Organización Mundial de la Salud alerta sobre el impacto en las habilidades sociales: el uso excesivo de pantallas puede reducir la interacción cara a cara y generar desconexión emocional incluso entre familiares o amigos presentes físicamente.

Otro fenómeno preocupante es la polarización en comunidades virtuales. En lugar de fomentar un diálogo abierto, algunas redes han evolucionado hacia espacios “disociales”, donde la presión por pertenecer a un grupo o tendencia limita la diversidad de opiniones y castiga la disidencia. Esto refuerza el temor a mostrar puntos de vista propios, afectando la libertad de expresión y el bienestar psicológico.

No obstante, las redes sociales no son inherentemente negativas. Bien utilizadas, facilitan el aprendizaje, el contacto a distancia y la creación de oportunidades profesionales. La clave está en el equilibrio: priorizar las experiencias reales sobre la validación virtual, establecer límites de tiempo en línea y cultivar interacciones significativas fuera de la pantalla.

En última instancia, la salud mental en la era digital depende de aprender a usar la tecnología como una herramienta de conexión, no como un sustituto de la vida real. Vivir para el “like” es vivir para los demás; vivir para la experiencia es vivir para uno mismo.

En Familia | Orientación en Línea con la Dra. Julie Francis

Psicóloga titulada del Politécnico Grancolombiano, con formación en evaluación, diagnóstico e intervención psicológica, aplicados a diversos contextos como la salud mental, la educación y el ámbito organizacional; complementada con un Diplomado en Gestión del Talento Humano. Así mismo, posee habilidades en el manejo de herramientas terapéuticas y estrategias de apoyo para el bienestar emocional y mental. Profesional comprometida con el desarrollo personal y social, con enfoque en la ética y el respeto por la diversidad.