13 marzo de 2026

Una experiencia que combina turismo, educación ambiental y contacto directo con la naturaleza se desarrolla en los manglares de San Andrés Island, donde visitantes pueden recorrer este ecosistema en kayak y conocer de cerca la riqueza natural y la biodiversidad que caracteriza a uno de los entornos más importantes del archipiélago.

La actividad inicia con una breve inducción en la que se explica a los visitantes que ingresarán a un parque regional protegido, resaltando la importancia de conservar este ecosistema. Posteriormente, los participantes se embarcan en kayaks para iniciar un recorrido guiado entre los canales naturales formados por los manglares, donde se presentan aspectos clave de la fauna y flora del lugar.

En esta travesía, los guías explican que los manglares de San Andrés albergan tres tipos principales: el manglar rojo, el negro y el blanco, cada uno con características particulares que permiten la protección del ecosistema costero y sirven de refugio para numerosas especies marinas.

Uno de los momentos más llamativos del recorrido ocurre cuando los visitantes navegan entre las raíces del manglar rojo que crecen directamente sobre el agua, estructuras naturales que funcionan como refugio para diferentes organismos marinos y que además ayudan a proteger las costas de la erosión.

En este entorno es posible observar cangrejos, langostas, conchas de caracol y diferentes especies marinas, e incluso, en algunas ocasiones, tortugas que atraviesan el área. La tranquilidad de las aguas y la cercanía con la naturaleza convierten este espacio en un escenario ideal para la observación de biodiversidad.

Como parte de la experiencia, el recorrido incluye una pausa para realizar snorkel en una zona cercana, permitiendo a los visitantes observar bajo el agua peces, crustáceos y otros organismos que habitan en este ecosistema, fortaleciendo así la conexión entre el turismo y el aprendizaje ambiental.

Además, los guías comparten datos curiosos sobre especies presentes en el manglar, como la llamada medusa volteada, una especie que permanece boca arriba en el fondo del agua para aprovechar la luz solar a través de algas microscópicas presentes en sus tejidos, lo que evidencia la complejidad y el equilibrio de la cadena ecológica en los manglares del archipiélago, un ecosistema clave para la conservación y el turismo sostenible en la isla.