Las ofertas permanentes, la publicidad en redes sociales y las nuevas tendencias han convertido el consumo en parte de la vida cotidiana. Sin embargo, surge una pregunta cada vez más relevante: ¿compramos por necesidad o por impulso? Aunque el consumo mueve la economía y sostiene miles de negocios, el exceso puede generar consecuencias tanto para las personas como para el medio ambiente.
Para Temis Rodríguez Flórez, productor audiovisual y creador de la página Irie Films, existe una realidad que no puede ignorarse: “El consumo excesivo es malo para quien compra, pero necesario para quien vende”. Su reflexión pone sobre la mesa el desafío de encontrar un punto de equilibrio entre la dinámica comercial y la responsabilidad del consumidor.
Las empresas necesitan vender para crecer, generar empleo e impulsar la economía. No obstante, cuando las estrategias comerciales promueven compras constantes e innecesarias, pueden fomentar hábitos de consumo poco sostenibles que afectan las finanzas personales y aumentan la generación de residuos.