Por: Nicolle Blanco
Hablar de la música de San Andrés es pensar en ritmos como el calypso, el reggae, el mento o el soca. Sin embargo, existe otro género que también hace parte del corazón cultural del archipiélago y que, año tras año, adquiere un significado especial durante la Semana de la Emancipación, el gospel.
Esta expresión musical, profundamente ligada a la fe y a la historia del pueblo raizal, ha acompañado durante décadas a las comunidades de las islas, convirtiéndose en una tradición que trasciende los escenarios y hace parte de la vida cotidiana de muchas familias.
El gospel llegó al archipiélago de la mano de las iglesias protestantes, especialmente las congregaciones bautistas, que históricamente han tenido una importante influencia en la formación espiritual, educativa y social de la comunidad raizal.
Los himnos interpretados en inglés y creole han sido transmitidos de generación en generación, convirtiéndose en una forma de preservar no solo la fe, sino también la identidad cultural de las islas. Más allá de sus melodías, el gospel representa mensajes de esperanza, fortaleza, unidad y resiliencia, valores que continúan siendo parte esencial de la comunidad.