En el momento de la vejez es cuando más apoyo familiar el adulto mayor necesita. Ya sea por cuestiones de salud, de fuerza o simplemente por algunos padecimientos naturales y propios de la edad.
El amor, la solidaridad, la paciencia, la empatía y la ética, son las emociones que permitirán adaptarnos y aceptar los cambios que trae consigo el estar al pendiente de nuestros padres, cuando se convierten en adultos mayores, y también, el hecho de ponernos en sus zapatos. Las personas independientes y fuertes que alguna vez conocimos, con el pasar de los años se vuelven más frágiles y necesitan de nuestra ayuda y colaboración.