Durante el primer trimestre del embarazo, muchas mujeres experimentan episodios de náuseas y vómitos, conocidos como “náuseas del embarazo” o “vómitos matutinos”.
Las náuseas y los vómitos pueden ocurrir en cualquier momento del día o de la noche. Suelen iniciarse alrededor de la sexta semana de embarazo, alcanzan su máxima expresión en torno a la novena semana y desparecen entre las semanas 16 y 18. Aunque resulten molestas, las náuseas del embarazo se consideran una parte normal de un embarazo sano.
Sin embargo, lo que no es normal es cuando las náuseas del embarazo son tan frecuentes e intensas que la mujer vomita de forma persistente varias veces al día, pierde peso y se deshidrata o corre el riesgo de deshidratarse.
[1] Las náuseas del embarazo leves son comunes, pero la hiperémesis gravídica es menos común y más grave. Cuando se padece este trastorno, se vomita tanto que se adelgaza y aparece deshidratación. No se consumen suficientes alimentos para proporcionar energía al organismo. Por ello, este descompone las grasas, lo que resulta en una acumulación de productos de desecho (cetonas) llamada cetosis. La cetosis puede causar fatiga, mal aliento, mareos y otros síntomas. A menudo, cuando se padece hiperémesis gravídica, la deshidratación es tan grave que el equilibrio electrolítico, necesario para que el cuerpo funcione con normalidad, se encuentra alterado.