El ego no es algo externo del ser humano, representa su “yo” y su identidad. Está constituido por todas las experiencias y aprendizajes vividos a través de los años, desde los miedos, las heridas, hasta los elogios y los grandes logros.
“[1]Mediante nuestro ego nos defendemos de aquello por lo que hemos sufrido, por lo que hemos sentido angustia y nos ha atormentado. Las humillaciones, los rencores, las desgracias, el maltrato; todo ello se ha quedado grabado en nuestro ego.”
Para liberarse del ego y del orgullo es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Aprenda a ser agradecido con las personas que le han tendido la mano.
- No alardee de lo que usted es y tiene. Permita que sus frutos hablen por sí solos.
- Acepte recomendaciones y sugerencias. Sepa que usted no siempre tiene la razón y que existen personas con mejores ideas.