No nos educaron para aprender a vivir el dolor. Pensamos que suprimiéndolo o evitándolo será la mejor manera de superarlo. Se nos ha dicho que si lloramos demasiado es malo; que si nos tomamos el tiempo para sanar, no debería ser mucho, sino que debemos estar abiertos a nuevas oportunidades, aunque nos sintamos rotos.
Es tan difícil dejar atrás. Es tan difícil soltar luego de haber construido tanto… La vida no es fácil y las relaciones tampoco lo son; pero fuimos diseñados para experimentar todo tipo de emociones y poder salir victoriosos por encima de ellas.
El desamor nos permite encontrarnos con nosotros mismos. Son esos momentos los que nos ayudan a crecer, nos ayudan a madurar y a ver la vida desde otras perspectivas.