Querer tener siempre la razón supone un esfuerzo muy grande, en cambio la paz interior es un trabajo íntimo más fácil y duradero. No se trata de olvidarnos de lo que está sucediendo o hacer como si no nos importa; por el contrario, se trata de dejar de insistir en algo en lo que podríamos estar gastando toda nuestra energía y en lo que no hallamos solución.
Aprende a escoger tus batallas. No negocies tu paz, porque si te cuesta ésta, te estará costando todo. A veces es mejor “perder” relaciones por cuidar la tranquilidad. No pelees, no discutas. Hay personas con las que simplemente hay que callar y dejar que el tiempo les enseñe.