Llega un momento en la vida en el que las cosas materiales dejan de tener importancia y en el que nos damos cuenta de que lo más valioso son aquellas personas que nos acompañan y los momentos, que a lo largo de nuestra vida, vamos atesorando en nuestro corazón.
Al cabo del tiempo, el amor, la amistad y la vida misma, se convierten en lo que más apreciamos y lo verdaderamente significativo. Saber que hoy estamos y que en segundos podríamos dejar de existir, nos hace pensar mucho más en el hecho de valorar cada momento como si fuera nuestro último suspiro.