El cáncer no solo representa un desafío médico, sino también una experiencia profundamente psicológica y social. Se trata de un conjunto de enfermedades caracterizadas por el crecimiento acelerado y anormal de las células que, según la Organización Mundial de la Salud, fue una de las principales causas de muerte a nivel mundial en 2020, con proyecciones de aumento en las próximas décadas. Frente a este panorama, la prevención y el diagnóstico temprano se convierten no solo en estrategias de salud pública, sino en actos de autocuidado y responsabilidad colectiva.
El Día Mundial contra el Cáncer, conmemorado cada 4 de febrero, busca precisamente generar conciencia y movilizar acciones. Su campaña 2025-2027, “Unidos por lo único”, pone en el centro a las personas y sus historias. Desde la psicología, este enfoque humanizado es clave: reconocer el dolor, el miedo y la incertidumbre que acompañan un diagnóstico oncológico, pero también visibilizar la capacidad de resiliencia, adaptación y crecimiento personal que muchas personas desarrollan durante el proceso.
En Colombia, el abordaje del cáncer requiere corresponsabilidad entre el Estado, los profesionales de la salud y la ciudadanía. El Instituto Nacional de Cancerología cumple un rol fundamental no solo en la atención clínica, sino también en la educación, la investigación y la promoción de hábitos saludables. Iniciativas como la campaña #TodosTenemosQueVer refuerzan la idea de que informarse, consultar a tiempo y participar activamente puede salvar vidas, reduciendo además la ansiedad asociada a la incertidumbre y al desconocimiento.
Desde la psicología, se sabe que el apoyo familiar, comunitario y los grupos de apoyo fortalecen la salud mental, disminuyen el aislamiento y favorecen una actitud más esperanzadora frente al tratamiento. Compartir experiencias permite resignificar la enfermedad y transformarla en una oportunidad de crecimiento.
Finalmente, mantener una actitud resiliente no implica negar el sufrimiento, sino aprender a afrontarlo con recursos emocionales, información clara y redes de apoyo. La lucha contra el cáncer es colectiva: cuidar el cuerpo, atender las señales y acompañar a otros también es una forma de cuidar la salud emocional de toda la sociedad.