Las peleas entre hermanos tienen un trasfondo que va mucho más allá del mismo conflicto. Detrás del conflicto, se esconde una lucha por ocupar un lugar, por merecer afectos y privilegios, por ganar en los juegos, por ser mejor que el otro, o al menos no ser peor. Pero al mismo tiempo la relación entre hermanos es una relación con un vínculo afectivo muy especial, por eso aparece una controversia: el afecto al hermano y la rivalidad con el hermano.
Generalmente, la rivalidad entre hermanos surge cuando los hermanos compiten por el amor y el respeto de sus padres. Los signos de la rivalidad entre hermanos pueden incluir golpes, insultos, discusiones y comportamiento inmaduro. Los niveles moderados de rivalidad entre hermanos son un signo positivo de que cada niño es capaz de expresar sus deseos y necesidades.