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¿Cómo se construye un agresor?

julio 09 de 2026

Cuando se habla de violencia, es común pensar que todas las personas agresoras tienen el mismo perfil o padecen un trastorno mental. Sin embargo, la psicología demuestra que esta idea es un mito. No existe un único tipo de agresor ni una sola causa que explique la conducta violenta.

La agresión puede manifestarse mediante insultos, amenazas, control excesivo, manipulación emocional, violencia física, sexual o económica. Aunque no toda conducta agresiva constituye un delito, siempre afecta la integridad y el bienestar de quien la sufre. En el ámbito jurídico, el término victimario se utiliza para quien causa un daño que convierte a otra persona en víctima de un delito.

Las investigaciones señalan que la violencia suele surgir por la interacción de múltiples factores: experiencias de maltrato o abandono durante la infancia, modelos familiares violentos, dificultades para regular las emociones, baja empatía, necesidad de control y creencias que justifican el uso de la violencia. No obstante, haber crecido en un entorno adverso no convierte automáticamente a alguien en agresor. Muchas personas rompen ese ciclo y construyen relaciones sanas.

Uno de los aspectos más preocupantes es que algunos agresores desarrollan pensamientos que minimizan su responsabilidad, como creer que “la otra persona lo provocó” o que “tenían derecho a actuar así”. Estas distorsiones cognitivas favorecen la repetición de la violencia y dificultan el cambio.

También existen señales de alerta que no deben ignorarse en una relación: celos excesivos, aislamiento de la pareja, manipulación emocional, cambios bruscos de humor, control constante, falta de empatía y tendencia a culpar a los demás de sus propios actos.

La prevención comienza desde la infancia, fortaleciendo vínculos afectivos seguros, enseñando regulación emocional, resolución pacífica de conflictos y promoviendo relaciones basadas en el respeto y la igualdad. Si una persona ejerce violencia, el cambio es posible, pero requiere reconocer el daño causado, asumir la responsabilidad de sus actos y participar en un proceso terapéutico especializado. Comprender las raíces de la violencia permite prevenirla, pero nunca justificarla.

En Familia | Orientación en Línea con la Dra. Julie Francis

Psicóloga titulada del Politécnico Grancolombiano, con formación en evaluación, diagnóstico e intervención psicológica, aplicados a diversos contextos como la salud mental, la educación y el ámbito organizacional; complementada con un Diplomado en Gestión del Talento Humano. Así mismo, posee habilidades en el manejo de herramientas terapéuticas y estrategias de apoyo para el bienestar emocional y mental. Profesional comprometida con el desarrollo personal y social, con enfoque en la ética y el respeto por la diversidad.