Diariamente cometemos errores, pero es la forma en la que los enfrentamos lo que determina que aprendamos o nos quedemos estancados sin posibilidad de seguir avanzando. Para remediar una situación de tensión con otra persona, lo mejor es pedir perdón, ya que así se da la posibilidad de aclarar posibles malentendidos y se alivian tensiones.
Así como existen personas que reconocen sus errores y piden perdón, hay otras que no los aceptan nunca y también se debe aprender a vivir con eso. Casi siempre los que no piden perdón, son personas que no les gusta mostrarse débiles o que les cuesta hacerse responsables de sus errores.