El cuerpo tiene muchas formas de hablar, las más comunes son: dolor de estómago, migraña, pérdida del apetito sexual, tensión muscular, sensación de presión en el pecho, insomnio, entre otras.
Para poder reducir los síntomas físicos es importante aprender a trabajar y gestionar las emociones, buscar ayuda profesional -sin esperar a que la situación se salga de control-, sino que por el contrario, una vez se detecta que existe una anomalía, debe ser suficiente para buscar ayuda o mínimamente comentarlo con alguien de confianza.
[1] Cuando el cuerpo habla: 5 claves para reducir la somatización. Tomado de: https://bit.ly/3SCdbpH