Uno de los aspectos más difíciles de los padres es dejar a los hijos tomar sus propias decisiones, por el miedo a que cometan errores y sufra. Es normal que traten de ayudarles para orientarlos mejor de acuerdo con las experiencias que ellos han tenido, pero, ya cuando controlan en exceso y no dejan que sus hijos se desarrollen libremente, podría traer inconvenientes a futuro. Veamos algunos de ellos:
- Rebeldía.
- Miedo a tomar decisiones.
- Inseguridad
- Frustración por no poder alcanzar lo que ellos han soñado ser.
- Hijos infelices.
- Se podrían volver personas dependientes.
- Podrían volverse incapaces a tolerar sentimientos como la frustración y el sufrimiento, llevándolos a que desarrollen trastornos de depresión o ansiedad.