Se dice que bastan tan solo 30 segundos para formarnos una opinión sobre una persona y emitir un juicio sobre ella. Su apariencia, sus gestos, modales y su voz, son esos pequeños detalles que nos hablan de una persona y que nos permiten opinar bien o mal sobre ella.
“Los investigadores Sunnafrank y Ramírez (2004) llevaron a cabo una investigación muy interesante con respecto a la primera impresión. Según estos autores un gran número de jóvenes determinaron a primera vista cuál sería el nivel de calidad de la relación con otra persona, esto pone sobre la mesa que la primera impresión es un instrumento de regulación en futuras relaciones interpersonales. A raíz de esta primera impresión cada persona decide el esfuerzo que invierte en avanzar en la relación con las otras personas.”[1]