Todos sin excepción tenemos dones y talentos, hay unos que nadie más tiene, mientras otros los heredamos de nuestros familiares. Hay quienes heredan el canto, el baile, las destrezas en las manos para cocinar, para hacer manualidades, etc.
Es importante tener en cuenta que los dones y talentos deben trabajarse, así como nos alimentamos diariamente, así mismo. Lo que no se pone en práctica, con el paso del tiempo se olvida o se deja de hacer bien.