Para algunas personas, tener una visión de las cosas distinta de la del resto es causa de angustia e incertidumbre. Es cierto que todos necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos queridos y apreciados, pero cuando la única forma de autovaloración proviene de la opinión y la mirada ajena, corremos el riesgo de convertirnos en ser víctimas del “qué dirán”.
Quienes viven a merced de las opiniones ajenas, tienen un claro problema de autoestima y una gran dificultad para expresar sus propios puntos de vista; incluso sucede que, aunque los tengan, desconfían de su valor y cambian rápidamente de ideas pensando que la opinión de los otros es mejor que la propia.