La amabilidad es una cualidad que todos valoramos y apreciamos en los otros. nos encanta estar cerca de esas personas positivas, comprensivas y dulces que nos tratan con respeto y consideración. Sin embargo, esta es también una característica escasa y difícil de encontrar. ¿Por qué cuesta tanto ser amable? Tal vez, porque no nos hemos parado a reflexionar acerca de su importancia.
En efecto, pocas veces escuchamos a un padre decir que una de sus metas es que su hijo sea amable. Tampoco los adultos nos esforzamos en trabajar este rasgo. Estamos más centrados en el éxito, la riqueza o el estatus cuando, en realidad, son estas hebras que tejen las relaciones humanas las que tienen un mayor impacto positivo en nuestras vidas. Por eso hoy queremos recordarte lo maravilloso que es ser amable.
La amabilidad protege la salud física. Una persona amable tiene un menor número de conflictos con los demás y con el mundo. Esto, en términos cerebrales, implica menos producción de cortisol y más oxitocina (la hormona “de la felicidad”) a disposición.