Que importante es respetar y mantener la palabra dada, más cuando nadie nos obliga a ello, sin embargo, sabemos, que una vez que la damos hay que cumplir con lo que ella involucra.
En la medida que nos interrelacionamos, cualquiera sea el rol que desempeñemos, debemos ser fiel a la palabra, entender lo que ella encierra.
Cuando prometemos algo, nos comprometemos a cumplir, puesto que desde ese momento estamos obligados a que sea una realidad, está en juego nuestra conducta, personalidad, confianza, respeto, credibilidad.
Es por eso, que antes de dar la palabra determinemos su alcance, repercusiones, lo que ello encierra, lo que está en juego, a través de ella nos damos a conocer, a que se tenga un buen juicio de nuestra seriedad, que se nos crea, de lo contrario nunca se nos considerara como personas que cumplen lo que promete.