En la actualidad, conocer personas se ha vuelto una tarea compleja, a pesar de los avances tecnológicos que facilitan la comunicación. Las redes sociales y aplicaciones de citas han creado un espacio donde el contacto inicial es más accesible que nunca. Sin embargo, esta hiperconexión no necesariamente lleva a relaciones significativas. La abundancia de interacciones superficiales y la inmediatez de las plataformas digitales dificultan el desarrollo de vínculos profundos, ya que muchas veces estas conexiones carecen del compromiso y la autenticidad que caracterizan a las relaciones personales más cercanas.
Por otro lado, el estilo de vida moderno ha contribuido a esta complejidad. El aumento en las responsabilidades laborales, educativas y personales, junto con la tendencia hacia la autosuficiencia y el cuidado personal, deja poco tiempo para la construcción de nuevas relaciones.