Hablemos claro sobre sexualidad y crianza
17 de marzo de 2026
La sexualidad es una dimensión fundamental de la vida humana que va mucho más allá del acto sexual. Desde la psicología, se entiende como un conjunto de pensamientos, emociones, valores y comportamientos relacionados con la forma en que las personas perciben su cuerpo, construyen su identidad y se relacionan con los demás dentro de un contexto social y cultural.
La sexualidad incluye diversos elementos importantes. Entre ellos se encuentran la orientación sexual, que se refiere a la atracción emocional o afectiva hacia otras personas; la identidad de género, relacionada con la forma en que cada persona se reconoce a sí misma; y la salud sexual, entendida como el bienestar físico, emocional y social en relación con la sexualidad. Estos aspectos están influenciados por factores biológicos, psicológicos y sociales que participan en el desarrollo integral de cada individuo.
Desde una perspectiva psicológica, la sexualidad se compone de varias dimensiones. La dimensión biológica está relacionada con el cuerpo, los cambios hormonales, la reproducción y el desarrollo físico. La dimensión emocional incluye sentimientos, afecto y autoestima, aspectos que influyen en la forma en que cada persona se percibe y se valora. Por su parte, la dimensión social está marcada por la influencia de la familia, la cultura, la religión y la educación. Finalmente, la dimensión ética y de valores promueve el respeto, la responsabilidad y el consentimiento en las relaciones humanas.
Hablar de sexualidad dentro de la familia es fundamental para el desarrollo saludable de los niños y adolescentes. La educación sexual temprana permite que los niños comprendan su cuerpo, aprendan a establecer límites y desarrollen respeto por sí mismos y por los demás. Además, fortalece la comunicación familiar y ayuda a prevenir situaciones de abuso, desinformación o presión social durante la adolescencia.
Los padres cumplen un papel clave en este proceso, ya que son los primeros educadores. Cuando existe confianza y diálogo abierto, los jóvenes se sienten más seguros para expresar dudas y buscar orientación antes de tomar decisiones importantes sobre sus relaciones afectivas.
La falta de educación sexual puede generar diversos riesgos, como embarazos adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, relaciones afectivas violentas o baja autoestima. En Colombia, por ejemplo, miles de adolescentes se convierten en madres cada año, lo que evidencia la importancia de fortalecer la educación sexual tanto en la familia como en la escuela.
Una educación sexual integral contribuye al bienestar psicológico, promueve relaciones saludables y permite a los jóvenes tomar decisiones responsables sobre su vida afectiva y personal.
En Familia | Orientación en Línea con la Dra. Julie Francis
Psicóloga titulada del Politécnico Grancolombiano, con formación en evaluación, diagnóstico e intervención psicológica, aplicados a diversos contextos como la salud mental, la educación y el ámbito organizacional; complementada con un Diplomado en Gestión del Talento Humano. Así mismo, posee habilidades en el manejo de herramientas terapéuticas y estrategias de apoyo para el bienestar emocional y mental. Profesional comprometida con el desarrollo personal y social, con enfoque en la ética y el respeto por la diversidad.