La vida nos pone constantemente ante situaciones en las que actuar de una manera en vez de otra puede marcar la diferencia. De una forma más o menos consciente tomamos decisiones sobre cómo hacerlo. Nos ponemos en acción o nos quedamos paralizados. Nos callamos o hablamos. Esperamos a que las cosas cambien o decidimos tomar acción.
Es normal que ante el mismo suceso no actuemos igual que lo haría otra persona; lo cierto es que siempre tendremos dos caminos: acción o evitación ante los momentos incómodos. A veces, la mejor manera de vencer ese tipo de emociones es haciéndoles frente, aunque, no siempre tenemos la valentía necesaria para eso y está bien.