Después de mucho tiempo acomodado en una vida de pareja, en la que has compartido momentos muy importantes junto a una persona que en muchos casos todavía se ama y quizás con hijos de por medio, lo más probable es que sientas angustia, dolor y sobre todo miedo a la incertidumbre.
Es importante reconocer el momento que se atraviesa y darse permiso de sentir esta emoción de tristeza para empezar a sanar. Duele reconocer que una relación se ha perdido y ese es el punto de partida. Resistirse a la realidad de la pérdida hace que se viva una esperanza dolorosa que solo prolonga el dolor.
Es importante aclarar que la felicidad no se encuentra solo al estar al lado de alguien más o al sentirse acompañado. Por ello, trabajar en conocerse en el interior es vital para reconstruir su plan de vida y los nuevos rumbos.