Ser padres es un proceso complejo que requiere de amor, trabajo, dedicación y paciencia. Pero, sobre todo, exige que sea una tarea de dos, es decir donde papá y mamá estén de acuerdo en la forma de educar a los niños.
Esto puede resultar complicado, sobre todo porque se trata de dos personas que llegan con historias propias, con personalidades distintas y muy marcadas, que miran la vida desde determinadas perspectivas y uno de estos aspectos es la educación de sus hijos.
No se trata de que uno de los dos se encargue exclusivamente de la educación de los hijos, sino que los dos trabajen en conjunto. Porque si el estricto llegara a faltar, los chicos se encontrarán perdidos y sin reglas claras, con resultados catastróficos para ellos.