¿Alguna vez ha sentido ganas de llorar, pero ha intentado contener las lágrimas para no parecer vulnerable? Desde la psicología, llorar es una respuesta humana que permite expresar emociones que, en ocasiones, no logramos poner en palabras.
Para Omaira Uribe Grajales, psicóloga de la Universidad de San Buenaventura, con 36 años de experiencia clínica, permitirnos llorar puede ser una manera de reconocer aquello que estamos sintiendo y darle un espacio al dolor.
“Llorar no es una señal de debilidad, es una forma humana de expresar aquello que muchas veces no podemos poner en palabras”.
¿Por qué es importante llorar?
En muchas ocasiones aprendemos desde pequeños a contener las lágrimas bajo mensajes como “hay que ser fuertes” o “no llores”. Sin embargo, reprimir constantemente las emociones no significa que desaparezcan.
Llorar puede ayudar a liberar tensión emocional y reconocer nuestras necesidades, convirtiéndose en un primer paso para afrontar aquello que nos afecta.
Esto no significa que llorar solucione por sí mismo una dificultad. Cuando emociones como la tristeza, la ansiedad o el estrés persisten e interfieren con la vida cotidiana, buscar acompañamiento psicológico puede ser fundamental.
Una lágrima no define nuestra fortaleza
La próxima vez que aparezcan las lágrimas, quizá no sea necesario preguntarse cómo detenerlas, sino qué emoción está intentando expresar nuestro cuerpo.
Reconocer lo que sentimos, permitirnos expresarlo y pedir ayuda cuando sea necesario también es una forma de cuidar nuestra salud mental y bienestar emocional.