“Etimológicamente, la palabra privilegio procede del latín privilegium. Está compuesta de privus («de uno mismo») y legalis («la ley»). En otras palabras, un privilegio es un beneficio otorgado por ley a un individuo particular.
De esta manera se sigue empleando hasta hoy. De hecho, la RAE define privilegio de esta forma: «Exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia.»”[1]
El privilegio permite que una persona o un grupo de personas gocen de beneficios que nadie más podría gozar. El problema del privilegio es que existen personas que lo usan para abusar, maltratar y herir a otras. Mientras una minoría lo usa para servir y buscar la manera de brindar ayudas y/o beneficios para otros.