“Tenemos que hablar”. Ésta es probablemente una de las frases que nunca queremos escuchar cuando estamos en pareja o cuando comenzamos algún vínculo afectivo. Y es que incluso cuando existe un consenso respecto de la importancia de una buena comunicación en las relaciones, solemos tenerle miedo a las conversaciones, y por tanto las evitamos.
Cuando se trata de conversaciones incómodas, de poner límites o establecer expectativas, son cosas que nunca hacemos, ni siquiera con nuestras familias. Lo pienso particularmente en la relación con nuestras mamás, solemos dejar que ellas opinen sobre todo en nuestras vidas”. Y en el caso de las relaciones de pareja, se da con mayor frecuencia. Pero, ¿por qué nos da tanto miedo hablar? Tiene que ver con el temor de que si planteas ciertas preguntas o ciertos temores, vas a perder a la otra persona.